lunes, 19 de febrero de 2018

In Flames - Clayman (2000)

Aprovechando el final de siglo, los suecos In Flames sacaron este álbum con el objetivo claro de dar un salto más en la popularidad de la banda. Siguiendo la estela del imprescindible "Colony", con la misma formación, mismo equipo productor y mismo estudio, la banda firma otro gran álbum, aunque alejándose cada vez más del Death y añadiendo un toque algo más comercial en algunos temas.

El mejor ejemplo lo encontramos en "Only For The Weak", un tema a medio tiempo que invita al headbanging pero que poco tiene que ver con lo que eran In Flames antes de este álbum. Ojo, que a mí la canción me parece un temazo e ideal como single, pero la gente que seguía a In Flames desde los primeros tiempos, empezaba a preguntarse qué derroteros estaba siguiendo la banda.

De hecho este álbum, puede ser considerado como el punto de inflexión entre los "antiguos" y los "nuevos" In Flames, aunque creo que desde hace un par o tres de álbumes, habría que aportar una nueva etiqueta para catalogar a los "últimos" In Flames, donde lo que era un coqueteo con el Metal alternativo, se ha convertido casi en la base del nuevo estilo.

Canciones como "Bullet Ride" o "Square Nothing" guardan cierta semejanza con el "Ordinary Story", que fue el single de su anterior "Colony", para lo bueno y para lo malo. Temas que alternan la fuerza de las melodías dobladas, ritmos bastante Heavys, la caña propia del Death y unas estrofas blanditas, con las voces limpias de Anders Fridén, que por cierto no son su fuerte. En general, encuentro al bueno de Fridén un vocalista bastante limitado, tanto en directo como en estudio, aunque en este último siempre se pueden tapar mejor las carencias. El caso es que frontman funciona bien, así que supongo que eso es parte de su permanencia en la banda.

En la sección más cañera de este "Clayman" tenemos por ejemplo "Pinball Map", un temazo repleto de energía que desemboca en un estribillo un tanto diferente, pero que no desluce el resultado final. Durante el tema se pueden escuchar algunos arreglos electrónicos que quedan muy bien, y que poco a poco la banda fue incluyendo más y más en sucesivos lanzamientos.

"As The Future Repeats Today" y "Clayman" son probablemente los mejores del disco. Son temas que definen a la perfección la mejor cara de los In Flames de esos años, con caña y melodía sin concesiones, pero al mismo tiempo dando un pequeño toque de originalidad a los temas, gracias a los arreglos electrónicos que vuelven a utilizar de nuevo durante el estribillo.

En un segundo escalón, podríamos incluir los cuatro últimos temas del álbum. "Brush the Dust Away", "Swim", "Suburban Me" o "Another Day in Quicksand". Buenos temas que poseen los elementos clásicos de la banda y que sin estar de relleno en el álbum, ni mucho menos, tampoco creo que formen parte de los favoritos de prácticamente nadie.

Entre los temas a medio tiempo, destaca por encima de todos, el mencionado single del álbum "Only For the Weak". El tema fue acompañado por un vídeo que auguraba lo peor, gracias entre otras cosas a los uniformes adoptados por la banda (que luego llevarían también a los directos), y esas posturitas con los pies juntos... En fin, si veis el vídeo y no estáis de acuerdo conmigo, lo entenderé, pero estoy seguro que muchos sabéis a qué me refiero. "Satellites and Astronauts" entra en el mismo saco, aunque con mucho menos feeling que el anterior, quedando un tema bastante aburrido.

En resumen, que este "Clayman" puedes verlo como la culminación del estilo de los inicios, o como el primer disco de la cuesta abajo musical que ha sufrido la banda. No obstante, a nivel de popularidad aún les quedaba por crecer, pero eso ya es otra historia.

La formación que graba el álbum:

Anders Fridén: Voces
Jesper Strömblad: Guitarra
Björn Gelotte: Guitarra
Peter Iwers: Bajo
Daniel Svensson: Batería

Nota Final: 8/10

viernes, 16 de febrero de 2018

Persefone - Spiritual Migration (2013)

Hoy quiero hablaros de una de las bandas más interesantes que he descubierto en los últimos años. Se trata de los andorranos Persefone, y su peculiar interpretación de la música que podríamos englobar la etiqueta del Death Melódico Progresivo. Pese a lo exótico de su nacionalidad, el germen de la banda lo crearon Carlos Lozano y Miguel Espinosa, ambos originarios de Albacete (España).

La banda formada allá por el lejano 2001, no ha hecho si no dar pasos de gigante a nivel musical, con cada nuevo lanzamiento hasta este "Spiritual Migration", disco que hasta la fecha y con el permiso del más reciente "Aathma", es su obra maestra.

Es muy difícil describir lo que vamos a encontrarnos en un álbum de estas características, pero acepto el reto de intentarlo, con el objetivo de dar a conocer un disco que se ha convertido en uno de mis favoritos de los últimos años. Sin duda, este "Spiritual Migration" no es un álbum de una sola escucha, ya que las composiciones de Persefone son complejas, y con multitud de exquisitos detalles que solo pueden ser descifrados y disfrutados con las sucesivas escuchas.

Siguiendo el razonamiento de la etiqueta utilizada anteriormente, podríamos decir que el álbum está bajo el amplio paraguas del Death, porque hay multitud de pasajes brutales en los temas en los que además, las voces agresivas de Marc Martins se hacen presentes. En estos mismos pasajes, los Blast Beats de la batería y los potentes riffs, no hacen sino acentuar esta agresividad que siempre tiene su contrapunto en secciones realmente melódicas, y vamos ahí con la segunda de las etiquetas.

Este álbum rebosa melodía por los cuatro costados, y dentro de las partes más cañeras comentadas antes, el regusto de los riffs de Death Melódico más tradicional está presente, pero llevado a un nivel muy superior tanto en ejecución como en composición. Dentro de este apartado de la melodía, es obligado ir más lejos, y mencionar otro punto clave de la música de Persefone, que son los pasajes atmosféricos. La capacidad que poseen los teclados de Miguel Espinosa de transportar al oyente a otra dimensión es increíble, y si a ello le sumas las partes en las que su voz, limpia en este caso, se erige en protagonista, nos da como resultados algunas de las secciones más emotivas y evocadoras del álbum.

Y como no podía ser de otra manera, nos queda la manida etiqueta del Progresivo, pero que en este caso es quizá la más acertada. Un álbum de música extrema, melódico y progresivo a partes iguales. La manera de cómo evolucionan los temas, y éstos a su vez dentro del álbum, es apoteósica. Desconozco si el álbum es conceptual a nivel lírico, pero desde luego a nivel musical a mí me lo transmite al 100%. La ubicación de los temas y los pequeños guiños al inicio del tema "Return to the Source", cierran a la perfección el círculo que se inicia en "Mind as Universe".

A nivel instrumental, el álbum está en un sobresaliente. Los riffs, leads y solos de Carlos Lozano son simplemente increíbles. De nuevo los adjetivos de complejo y melódico, se unen en una simbiosis perfecta para expresar lo que nos ofrece la escucha de "Spiritual Migration". Finalmente, no puedo dejar de destacar las baterías de Marc Mas, que son sencillamente acojonantes, ya que no solo acompañan a estos temazos, sino que suman y mucho, a lo largo de todo el álbum.

La producción, está muy lograda para los medios de los que puede disponer una banda de este tamaño, y todo está cuidado al detalle, con multitud de capas y arreglos que rellenan los temas completamente. Mención especial también para un Artwork que casa totalmente con el concepto del álbum, y que está realizado nada menos que por Travis Smith.

Sé que este álbum podría generar una reseña aún mayor, pero creo que con lo dicho es más que suficiente. Un álbum de matrícula de honor, 100% recomendable y disfrutable.

La formación que graba el álbum:

Marc Martins: Voces
Carlos Lozano: Guitarra
Jordi Gorgues: Guitarra
Toni Mestre: Bajo
Miguel Espinosa: Teclado, Voces
Marc Mas: Batería

Nota Final: 10/10

martes, 23 de enero de 2018

Blind Guardian - Tales From The Twilight World (1990)

Inauguramos las críticas del 2018 rebuscando un poco en el pasado de los alemanes Blind Guardian y comentando este "Tales From The Twilight World", que desde mi punto es su mejor lanzamiento junto al "Somewhere Far Beyond". El álbum es el tercer disco de la banda, y el último que sacaron con No Remorse Records, antes de fichar por Virgin. En este tercer disco la banda se encuentra en plenitud de facultades y en una franca progresión compositiva. De hecho, diría que este álbum posee la mezcla perfecta entre el Speed Metal de los comienzos y ese lado más épico, que ya se haría demasiado habitual a partir del "Imaginations From The Other Side".

La apertura del álbum corresponde a "Traveler In Time", un tema que da una muestra de por dónde van a ir los tiros en los siguientes discos de Blind Guardian. Un tema más complejo, con un desarrollo en ocasiones un pelín confuso, pero con un gran estribillo que arregla cualquier desperfecto anterior. "Welcome To Dying" es un tema sin los artificios del anterior, mucho más directo, y que se convirtió rápidamente en uno de los himnos de la banda.

"Weird Dreams" es una especie de interludio instrumental, pero no penséis en el típico pasaje lento o acústico. No, estamos ante un pequeño tema con algunas partes realmente salvajes.

Y como se suele decir, tras la tempestad viene la calma, y la cuarta pista corresponde a la bella "Lord of the Rings", en el particular homenaje de la banda a la novela que tanto les inspiró. Si recordáis, hubo multitud de rumores que decían que Blind Guardian iba a participar en la banda sonora de la película, e incluso Peter Jackson se interesó por la banda al ser una de las más votadas por Internet por los fans de la saga. La canción no necesita más presentación. Un tema principalmente acústico, pero que mezcla de manera acertada algunos pasajes metálicos que ponen la guinda a una canción, que además es de las pocas aportaciones del bueno de Marcus Siepen a la discografía del combo.

"Goodbye My Friend" retoma la senda del Metal Alemán, con unas baterías realmente potentes y machaconas, y que contrastan a la perfección con unas trabajadas melodías de voz. La labor de los guitarristas en este tema es de lo mejor del disco.

Y con esto llegamos a la madre de todas las canciones de este álbum, y sin duda una de las mejores de la carrera de los teutones. "Lost In The Twilight Hall" es un tema que roza la perfección, con un desarrollo y unos cambios brutales. El tema va fluyendo entre las diferentes partes con la justa medida de lucimiento de André Olbrich, y con un estribillo inmejorable. La colaboración de Kai Hansen a las voces, no hace sino darle un punto extra. A este respecto comentar que lo llamamos colaboración, pero hace unos años salieron unas declaraciones sobre lo que habían pagado al bueno de Kai por sus "colaboraciones"...

A partir de aquí, podríamos pensar que como pasa en muchos álbumes, la cosa decae, pero no es el caso. "Tommyknockers" es un tema de los más cañeros aunque quizá no está tan inspirado como otros en el álbum. Además su ubicación tras el "Lost In The Twilight Hall" no le hace bien a ningún tema. No obstante, es un buena canción, que se caracteriza por las oscuras atmósferas que consigue transmitir. Tanto esta como la posterior "Altair 4" se basan en la novela de Stephen King, "The Tommyknockers".

"Altair 4" es un tema algo raro, en el aspecto que dura algo menos de dos minutos y medio, y que al ir unida a "Tommyknockers" en el concepto, queda como una especie de remate de la anterior, aunque musicalmente no tengan nada que ver. Cierra el álbum otro auténtico pepinazo, llamado "The Last Candle", un tema bastante Heavy y muy melódico, con un estribillo y unos coros memorables.

Comentar finalmente (por si no se nota... :P), que la portada del álbum corre a cargo del mítico Andreas Marschall, siendo la primera de sus muchas colaboraciones con la banda.

Situándonos en aquel lejano 1990, este disco fue innovador y sin duda inspirador para toda la ornada de Power Metal que iría surgiendo en Europa durante la década de los 90, aunque sinceramente no puedo dejar de pensar en unos Blind Guardian mucho más cañeros que muchas de las bandas que siguieron su estela.

La formación que graba el álbum:

Hansi Kürsch: Voces, Bajo
André Olbrich: Guitarra
Marcus Siepen: Guitarra
Thomas "Thomen" Stauch: Batería

Nota Final: 8,5/10

martes, 17 de octubre de 2017

Angra - Freedom Call (1996)

"Freedom Call" es un E.P. que salió tras el mítico "Holy Land" que ya comentamos aquí en su día. En esa época, las discográficas aún vivían sus momentos dorados, y se permitían sacar este tipo de lanzamientos para aprovechar el éxito obtenido por los grandes discos.

De hecho, como novedad en el contenido de este E.P. únicamente encontramos el tema que da nombre al lanzamiento. "Freedom Call" es una canción que perfectamente podía haber estado en "Holy Land" y que quizá fuese un descarte del mismo. El tema lleva el mismo rollo del álbum, y aunque no está al nivel de los mejores temas de dicho álbum, yo lo hubiese puesto en vez de el "Lullaby for Lucifer" sin ir más lejos.

El caso es que al no estar allí sirvió de excusa para grabarlo en un nuevo plástico, y acompañarlo por algunos temas más. "Freedom Call" es el clásico tema Power de Angra, con un buen desarrollo y un estribillo decente, pero al que le falta ese algo especial que tienen algunos temas para llegar a la excelencia. Todo raya a un buen nivel, sobre todo el solo de guitarra, pero los Angra de esa época eran capaces de cosas mejores.

Seguimos adentrándonos a través del álbum, y nos encontramos un par de temas regrabados de "Reaching Horizons", la primera demo que grabó la banda y que les abrió el camino del éxito. "Queen of the Night" es uno de los temas más progresivos de los comienzos de Angra, y quizá por eso se quedó como contenido para Bonus Track. A mí es un tema que me gusta mucho, aunque quizá le falle un pelín el estribillo, con unos teclados que consiguen sacarme un poco de mis casillas.

"Reaching Horizons" es de las mejores baladas escritas por Angra, un campo en el que desde mi punto de vista, nunca han destacado demasiado, salvo alguna honrosa excepción. Como suele ser habitual, André Matos hace un despliegue de agudos difícilmente igualable por la mayoría de los vocalistas del Heavy Metal.

"Stand Away" se nos presenta como una "orchestral version", pero la verdad es que me parece que es prácticamente clavada a la original del "Angel's Cry". La verdad es que no me he puesto una a continuación de la otra, pero si difieren en algo, debe ser en algún pequeño arreglo. En cualquier caso, un temazo.

Quizá la rareza de este álbum, es la inclusión de la versión del "Painkiller" de los Judas Priest que aprovecharon a grabar para el álbum tributo "A Tribute to Judas Priest: Legends of Metal". Musicalmente la canción es bastante clavada, y sorprende cómo es capaz de desgarrar la voz André Matos, y llegar con esa forma de cantar, a los agudos de Halford. Otra muestra de la calidad y versatilidad del bueno de Matos. Una pena que en su posterior carrera musical, no se haya asentado en alguna banda de renombre.

Y llegamos al final con una versión recortada del "Deep Blue", uno de los ejemplos de honrosas baladas que mencionábamos antes. El caso es que la versión recortada está bien, y al menos yo no echo de menos el minutaje restante.

Como conclusión, podemos decir que estamos ante un lanzamiento correcto y totalmente orientado a sacarle la pasta a los fans más acérrimos, y es que Rising Sun Records exprimió el contrato con Angra hasta el último suspiro con la edición del "Holy Live".

La formación que graba el álbum:

Andre Matos: Voces
Rafael Bittencourt: Guitarra
Kiko Loureiro: Guitarra
Luís Mariutti: Bajo
Ricardo Confessori: Batería

Nota Final: 7/10

martes, 10 de octubre de 2017

Edguy - Vain Glory Opera (1998)

Hoy vamos a comentar este álbum que sin duda sirvió para catapultar internacionalmente a los alemanes Edguy. Estamos en 1998, en plena efervescencia de la escena del Power Metal en Europa, y Edguy lanza al mercado este "Vain Glory Opera", menos de un año después del "Kingdom of Madness" que ya comentamos aquí en su día.

La primera diferencia que podemos apreciar respecto a su antecesor es la mejora ostensible del sonido del álbum, y no en vano Timo Tolkki se encargó de la mezcla, en una labor en la que no es tan conocido, pero que se desenvuelve con mucha soltura. Por otro lado, el omnipresente Mika Jussila se encarga de la masterización final en sus archiconocidos Finnvox Studios.

En el apartado de la formación, tenemos cambios con la salida del batería Dominik Storch, que ya había demostrado sus limitaciones en el álbum anterior, y para la ocasión es un desconocido Frank Lindenthal el encargado de grabar la batería. Su paso por la banda sería efímero, ya que ese mismo año ya ficharían a Felix Bohnke. Completaría la sección rítmica la incorporación del bajista Tobias Exxel, siendo pues este álbum el último en el que Tobias Sammet se encargaría de este instrumento, permitiéndole así centrarse en sus labores como frontman durante los directos.

A nivel musical "Vain Glory Opera" ofrece todo lo que un seguidor del Power Metal necesita. Los clásicos riffs con doble pedal repletos de melodías pegadizas, secciones orquestales grandilocuentes, y buenos solos de guitarra, e intercalando algunos parones para no agobiar al oyente. Todo esto, encorsetado estructuras de canciones lo más sencillas posibles, con la típica secuencia de estrofa - puente - estribillo - solo. Repitan algunas de estas secciones en el orden que ustedes quieran, y tendrán el 90% de los temas cubiertos.

Tras una intro, los dos primeros temas, "Until We Rise Again" y "How Many Miles" encajan a la perfección en el estereotipo anteriormente mencionado, lo que no quita que sean dos grandes canciones, con estribillos extremadamente pegadizos que se quedan a la primera y que al mismo tiempo no aburren.

Dentro de lo típico del álbum, no podía faltar la balada, en este álbum hay nada menos que dos, y quizá por ello, la primera quizá aparece demasiado pronto, en la tercera posición. No suelo ser muy amigo de las baladas, aunque hablando con algunos amigos, la opinión es que según el momento emocional en el que uno las escucha por primera vez, suben o bajan muchos puntos. En mi caso, la verdad es que "Scarlet Rose" no me llega a emocionar en ningún momento y pasa con más pena que gloria por el reproductor.

"Out of Control" relanza el álbum en forma de medio tiempo, aunque con los mismos ingredientes antes comentados. La parte central del tema es la mejor, gracias a un solo cortesía de Timo Tolkki, y a la participación de Hansi Kürsch a las voces, algo que también ocurre en el tema que da nombre al disco.

Con el rimbombante título de "Vain Glory Opera" tenemos una no menos rimbombante canción, con una melodía principal a modo de himno, tipo "Final Countdown", que al menos a mí me cansó en poco tiempo, y que a día de hoy, su escucha siempre me provoca una ligera sonrisa. El caso es que el resto de la canción no está mal, desde un riff muy "Helloweeniano", a un estribillo con cierto aire melancólico que queda realmente bien.

"Fairytale" es uno de los temas más rápidos del álbum, que no por ello de los mejores. Aunque sigue la estela de los dos primeros, ya empieza a sonar a "conocido", lo que le quita algo de magia. "Walk on Fighting" es un medio tiempo que mola bastante, con un riff en el que las guitarras nos recuerdan un poco al "Princess of the Dawn" de Accept, aunque el estribillo rápidamente vuelve a los cánones del Power.

"Tomorrow" es la segunda de las baladas del álbum, aunque en un rollo menos romántico, y más épico. "No More Fooling" es un tema que suena algo más duro que la media del álbum, aunque tampoco es que derroche inspiración, con algunos cambios que suenan algo forzados y un estribillo bastante soso.

Cerrando el álbum, podemos escuchar "Hymn", una versión de Ultravox. La adaptación queda bastante lograda, aunque me mola más, por ejemplo, la versión del "Dancing With Tears In My Eyes" de los mismos Ultravox, que hiceron Freedom Call en su día.

En conclusión, este disco queda como una buena continuación en la carrera de Edguy, aunque desde luego para la banda fue todo un hito en su carrera.

La formación que graba el álbum:

Tobias Sammet: Voces, Bajo, Teclados
Jens Ludwig: Guitarra
Dirk Sauer: Guitarra

Nota Final: 7,5/10

lunes, 9 de octubre de 2017

Therion - Lepaca Kliffoth (1995)

Este disco de los suecos Therion, supuso el paso intermedio entre el Death Metal de los primeros discos, y la inclusión de sonidos clásicos y operísticos del resto de su ya dilatada carrera.

Cuando hablamos del "Lepaca Kliffoth", estamos hablando del cuarto disco de la banda. En los dos primeros álbumes, Therion nos ofrece un Death Metal de la vieja escuela, aunque contemporáneos a su época. Eso sí, ya desde el segundo álbum, "Beyond Sanctorum" de 1992, podemos apreciar las primeras experimentaciones con las voces limpias y con algunos teclados.

Cuando aparece a la luz "Ho Drakon Ho Megas" en 1993, ya se aprecia claramente las miras del grupo en cuanto a la innovación dentro del Metal. Ese disco tiene unos cuantos guiños a la música de oriente medio, y es más melódico que los dos anteriores.

En "Lepaca Kliffoth", Therion ya se mete de lleno en terrenos mucho más melódicos, aunque sin perder la caña en ningún momento. La inclusión de sopranos, tenores, etc., fue una auténtica novedad en la época, como por ejemplo en el tema "Beauty in Black", que también fue el single del disco.

El álbum arranca con "The Wings of Hydra" uno de los temas más Death del álbum, con un riff realmente pesado y unos cambios de ritmo muy acertados. Este será el último álbum en el que las voces de Christofer Johnsson sean las protagonistas en los temas, ya que a partir del "Theli" su presencia será testimonial. El breve solo final mola mucho, y es un apartado en el que Christofer no suele prodigarse demsasiado.

"Melez" es un tema con bastantes cambios de ritmo, y diferentes secciones. Algunas siguen siendo muy pesadas, en el buen sentido de la palabra, aunque al mismo tiempo tiene partes muy melódicas, quedando un tema muy variado y resultón.

"Arrival Of The Darkest Queen" es una pequeño intro instrumental que sirve de enlace con la anteriormente mencionada "Beauty in Black". Esta es la primera incursión real del álbum en los territorios sinfónicos que dominarían los posteriores lanzamientos de Therion. Posee algunas de esas melodías preciosistas que tan bien sabe hilar Christofer Johnsson y que combinadas con las voces de tenores y sopranos son marca de la casa. De hecho, hay muchos grupos que a lo largo de los años han intentado sumarse a la fórmula Therion, pero diría que ninguno ha conseguido esa integración tan orgánica entre las orquestaciones y el Metal. Quizá Haggard es una banda que realiza un trabajo igualmente bueno, pero en un estilo más medieval y menos operístico.

"Riders of Theli" es otro de los momentos álgidos del álbum, y es que en esta ocasión, tras la calma viene la tormenta, y Therion nos regala probablemente el temazo del álbum, pleno de potencia y grandes melodías.

El resto de canciones siguen una línea similar, con bastante contrastes entre la dureza de las partes lentas, los cambios de ritmo hacia partes trepidantes repletas de emoción, y fusionadas a la perfección con las secciones más melódicas. Destacar en este punto temas como "Black", "Darkness Eve" y el homónimo "Lepaca Kliffoth", este último algo más basado en inquietantes atmósferas, a modo de ritual de invocación que tan bien saben hacer. Como de costumbre, las letras giran entorno a los conceptos mágicos de la orden del dragón.

Otro gran acierto del álbum, es la elección del mítico "Sorrows of the Moon" de Celtic Frost como versión. Sin duda un tributo a los maestros que inspiraron el nombre de la banda con su famoso "To Mega Therion" (La Gran Bestia). Como nota curiosa, mencionar que las voces femeninas corren a cargo de Claudia-Maria Morki, que participó como vocalista invitada en el mencionado "To Mega Therion" e "Into the Pandemonium" de Celtic Frost.

El final del álbum con "Evocation of Vovin" es inmejorable, y todo un reclamo para volver a ponerse el álbum desde el principio. A nivel de producción, el álbum cumple y todo suena en su sitio, aunque obviamente no está grabado con los medios de los posteriores discos de Therion.

Aunque su obra maestra llegaría con "Theli", y el éxito masivo con "Vovin", este "Lepaca Kliffoth", es un gran disco y da muestras de la originalidad de una banda en plena evolución.

La formación que graba el álbum:

Christofer Johnsson: Voces, Guitarra y Teclados
Fredrik Isaksson: Bajo
Piotr "Docent" Wawrzeniuk: Batería

Nota Final: 8,5/10

jueves, 5 de octubre de 2017

Accept - Accept (1979)

Primer disco de los teutones Accept, un disco con un regusto setentero que aún se muestra lejos de los Accept que enamorarían e inspirarían a toda una generación de bandas de Metal de diferentes estilos. La banda se reencarna en 1976 a partir de los cimientos de Band X cuyo origen se remonta nada menos que a 1968. Con la incorporación de Wolf Hoffmann y Peter Baltes, Accept comienza su andadura profesional, y este álbum homónimo es su carta de presentación.

El álbum consta de diez canciones, en las que aún hay muchas reminiscencias al sonido más Rock de los 70, pero al mismo tiempo hay un puñado de temas que ayudan a sentar las bases de lo que sería llamado Heavy Metal.

"Lady Lou" abre el fuego con un tema movidito, en el que escuchamos un riff que parece que bien podría haber servido de inspiración a Ozzy y su tropa en sus discos de los 80. La canción con lo justo llega a los tres minutos de duración, aunque deja un buen sabor de boca.

"Tired of Me" es sin duda de los mejores temas. Un gran riff adornado con unos buenos coros, que con los años Accept fueron perdiendo. Una pena. El sonido de las guitarras es un poco más Heavy, aunque dentro de una producción horrible, y es que parece que el productor no sabía ni de lejos cómo debía sonar una banda Heavy Metal. El final del tema con los coros de Peter Baltes es uno de los momentos álgidos del tema, de los de levantar el puño en alto.

No me reconozco diciendo que "Seawinds" es mi canción favorita del disco, pero así es en esta ocasión. Una preciosa balada cantada por el bueno de Baltes, y en la que ellos mismos se dieron cuenta de que la voz de Udo no encajaba mucho en esta suerte musical, ya que su capacidad de entonación tampoco es la mejor. De hecho, este álbum nos hacer añorar la poca presencia en las voces que ha tenido Peter Baltes en otros lanzamientos de la banda. Otra muestra de lo que es capaz de cantar este hombre, lo tenemos en "Sounds of War", un tema que también suena bastante Heavy, y en el que la pésima producción afea el tema desde el principio, por no mencionar unos cambios de volumen un tanto raros.

A lo largo del disco, los solos suenan siempre muy melódicos, al estilo de Wolf, aunque aún muestran a un joven guitarrista que mejoraría su técnica con el paso los años.

"Take Him In My Heart" se asienta sobre un riff de puro Rock 'n' Roll, aunque el estribillo suena un poco más Heavy. Las voces de Udo son para hacérselo mirar, y destacan los agudos a lo loco que va soltando durante algunas fases de la canción. Sin duda despertarán la sonrisa a más de uno. "Free Me Now" es un tema rápido con un riff en el que destaca un sonido de bajo con muchos medios, que dejan a las guitarras en un segundo plano.

"Glad To Be Alone" es una power ballad que se enrabieta hacia el final, y nos deja un tema bastante chulo, y el uso de una de las estructuras que se harían típicas en el Metal. En "That's Rock 'n' Roll" encontramos ni más ni menos que lo que dice el título. Es un tema bastante ramplón excepto la parte del solo que sí que mola bastante.

Vamos llegando al final con la algo sosa "Helldriver" y la desesperante "Street Fighter". Desesperante por ese sonido de cencerro a modo de claqueta que dura toda la canción y que consigue sacarme de mis casillas, y que me jode aún más porque el tema mola un montón. Es la guinda final a una producción horrible. Por cierto que no hemos comentado la portada, que es cutre como ella sola, pero a mí personalmente me mola bastante.

En resumen estamos ante un álbum desigual, con indudables aciertos, pero también con sus sombras. Se percibe a una banda que aún no tenía claro el camino que iba a seguir. Un álbum que desde luego ha tenido más repercusión gracias a la gente que quiere profundizar en los orígenes de Accept. Si este disco lo hubiese sacado cualquier banda desconocida, seguro que no podríamos estar hoy comentándolo.

La formación que graba el álbum:

Udo Dirkschneider: Voces
Wolf Hoffmann : Guitarra
Jörg Fischer: Guitarra
Peter Baltes: Bajo, Voces
Frank Friedrich: Batería

Nota Final: 6,5/10